Mi investigación explora las conexiones entre la historia y las ciencias sociales, y busca ensayar con nuevas maneras de escribir, presentar y difundir la investigación histórica. Mi principal linea de investigación gira en torno a las interacciones entre imperios e indígenas en la temprana época moderna. Me interesa entender las dinámicas culturales que surgen con el colonialismo, y la manera como se empiezan a definir mutuamente los imperios y los grupos nativos en el Nuevo Mundo. Mi libro más reciente, Costumbres en disputa. Los muiscas y el Imperio español en Ubaque, siglo XVI (Bogotá, Ediciones Uniandes, 2015), explora la formación de encomiendas en el Nuevo Reino de Granada desde el punto de vista de la vida cotidiana de las comunidades muiscas y propone que más que una ruptura con las dinámicas sociales, económicas y culturales indígenas, la encomienda implicó la creación de una especie de palimpsesto, en donde lo colonial se escribió sobre lo nativo.

Otra linea de investigación en la que he trabajado es la historia de la producción del mapa de “Colombia”, desde los primeros intentos por dibujar el Nuevo Mundo hasta la actualidad. En lugar de ver la creación de mapas como un tránsito del error a la precisión, me interesa ver cómo la producción de mapas está íntimamente relacionada con la creación de conceptos espaciales (tales como “Nuevo Reino de Granada” o “Colombia”), y ambas tienen que ver con las dinámicas de expansión y contracción de imperios y estados. El libro Ensamblando la nación: cartografía y política en la historia de Colombia (Bogotá, Banco de la República, Ediciones Uniandes, 2010; en coautoría con Mauricio Nieto y Sebastián Díaz) propone un recorrido por los hitos más importantes en la producción de mapas sobre el norte de Suramérica desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX. Mi artículo “Medir y amojonar. La cartografía y la producción del espacio colonial en la Provincia de Santa Marta, Nueva Granada, siglo XVIII” muestra cómo la expansión del imperio hispano a territorios indígenas en la costa caribe implicó la creación de ciertos tipos de paisajes: mientras ‘montes’ y ‘selvas’ eran el resguardo de grupos indígenas rebeldes, el imperio buscaba medir y delinear cuidadosamente el territorio para convertirlo en haciendas que transformaran el monte en pastizales.

Mi tesis doctoral en el programa de historia latinoamericana de la Universidad de Yale, ahora base de un nuevo proyecto de libro, construyó sobre estas dos líneas de investigación para estudiar los esfuerzos de la monarquía hispana por transformar los distintos grupos indígenas y diversos paisajes del norte de Suramérica en un “reino”, es decir, en una estructura política centralizada y jerarquizada bajo la autoridad del imperio hispano (el Nuevo Reino de Granada). Este “reino” era una construcción política maleable, un proceso de expansión que implicó la negociación de las instituciones coloniales para incorporar grupos nativos muy distintos en la formación imperial, y un concepto que los diferentes actores utilizaron de diferentes maneras. También era una formación política y geográfica que produjo sus propias fronteras: espacios en que algunos grupos nativos, como los pijaos, crearon sus propias formaciones políticas y geográficas con el objetivo de mantener al imperio alejado. Para esta investigación, consulté las colecciones de archivos, museos y bibliotecas de investigación en Colombia, Ecuador, España e Inglaterra. La tesis la aprobé con honores (with distinction) en 2018 y espero publicarla como libro en 2020.